VINOS DULCES

La historia del vino dulce Es la propia historia del vino. Desde épocas remotas el hombre bebió vino para satisfacer la sed y encontrar el placer en sus “mágicos poderes”. Los artesanos del vino en la antigua Grecia y Roma intentaban llegar a un nivel de dulzura que satisficiera los paladares de esa época. Maximizaban el contenido de azúcar de los granos de uva secándolos al sol antes de la fermentación y luego endulzaban aún más el vino agregándole mosto cocido y miel. El resultado debió haber sido, sin duda, un producto de textura sumamente viscosa, de tal manera que con esa cantidad de miel que le agregaban, el gusto final dependía más del tipo de flores de donde las abejas habían extraído el polen para elaborar la miel, que del propio vino.

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